domingo, 8 de marzo de 2020

La evaluación formativa y el currículo

Es importante recordar que el Perú, como muchos países, ha optado por un currículo escolar orientado a competencias desde hace más de 20 años. Pero al parecer, el talón de Aquiles de estos esfuerzos ha estado en los sistemas de evaluación, en los preexistentes, en los propuestos y en la cultura de evaluación tan fuertemente arraigada en los profesores. Justamente, para superar esta debilidad, el Minedu ha sometido a consulta nuevas e importantes orientaciones sobre la materia.
La evaluación formativa es la evaluación que produce feedback, la que confronta lo que el niño ha hecho con lo que ha pensado y el por qué lo ha pensado así. Es la que obliga a una retroalimentación en función a la posibilidad de que él mismo construya sus conceptos. Es contraria a la idea de que uno evalúa al final de un proceso con un examen o algún otro método, olvidando totalmente que lo valioso está en el proceso. Naturalmente, este proceso no lo hace el alumno solo, sino acompañado de una interacción con el profesor. Pero no con un profesor que cree que tiene que convencer al alumno de algo, sino con uno que le ayude a él a producir el conocimiento. Lo valioso, entonces, está en un proceso de interacción donde los alumnos y alumnas van construyendo sus propios conocimientos. De allí que pensar en evaluar a través de un examen de preguntas y respuestas me parece que es la antítesis de lo que significa evaluar para el enfoque que creo más adecuado. Ahora bien, es cierto que se trata de un proceso de construcción de conocimientos que muchas veces culmina en un resultado, una propuesta, la solución a un problema, que también hay que valorar. El tema es cuánto peso le das al resultado y si acaso tú valoras los procesos que incluyen la idea de que con el error se aprende, por lo que no tiene sentido “bajar puntos por los errores” si es que ante ellos el estudiante corrige o perfecciona sus producciones.
Tienes que desistir de la idea de que el resultado es una suma o promedio aritmético de ítems parciales. Por ejemplo, si el alumno da un examen de 10 preguntas y contesta bien siete ¿qué haces con las tres que no contestó bien? Una posibilidad es lapidarlo y decir: bueno, aritméticamente esto vale 14 ya que integra tus aciertos y tus errores. La otra es decirle: mira, he encontrado que hay tres preguntas en las que tu propuesta no es consistente, revísalas, corrígelas y plantéame otras respuestas. El profesor tradicional va a decir que, para ser justo, habiendo tomado el mismo examen a todos, debo ponerle 14 ya que otros no se equivocaron en ninguna y sacaron 20. Pero el profesor que de verdad retroalimenta y pone interés en el proceso, le va a poner 20 al que corrigió, porque se dio cuenta dónde estaban sus errores en su razonamiento previo y fue capaz de confrontar y rectificar. Ese aprendizaje que surge de quien acierta “a la primera” por conocimientos previos, intuición o lo que fuera. Lo justo es que cada estudiante tenga oportunidades de aprender, y no penalizarlo por las dificultades en el proceso. En ese sentido, creo que la evaluación es parte de la pedagogía, parte de tu interacción natural con los alumnos y que, además, ocurre en cada instante de tu vínculo con ellos. Todo lo que ocurre en este vínculo entre profesor y alumno durante el proceso de aprendizaje, debe ser incluido en la manera de entender la evaluación: cuando el alumno viene y te hace una pregunta o cuando él comenta una pregunta que tú le haces, cuando escucha las intervenciones de los demás alumnos y aporta sus ideas, o cuando le haces un gesto y él te devuelve otro gesto, etc. Por el lado del currículo, también hay un problema con la existencia misma de competencias a evaluar por áreas, ya que se parte del principio de que las competencias le pertenecen solo a un área específica. Esto no es interdisciplinario. Si se dice que razonamiento lógico se va a ver en matemática; comprensión lectora, en comunicación; pensamiento histórico, en ciencias sociales; la relación causa efecto, en ciencias naturales. Desde ahí, ya se segmentan las competencias, que deberían ser todas trasversales, para convertirlas en parte de un área particular. Por eso creo que más sentido tiene evaluar a través de proyectos o abordando problemas que no están definidos por un área.
Cuando profundizamos en el concepto de la evaluación cualitativa y de su carácter formativo, uno de los temas que cae por su propio peso es el de la repitencia. Un tema sin duda controversial y que parte las aguas en la opinión de muchos, pero que la pedagogía contemporánea ha empezado a desestimar a la luz de las investigaciones sobre su verdadero impacto en las posibilidades de aprendizaje de los estudiantes. A mi parecer tengo mis  opiniones contundentes al respecto. Primero, porque la evidencia académica dice que cuatro de cada cinco al repetir les va peor que antes. La razón es muy sencilla: si el alumno repite porque hay unas cuantas cosas que no aprendió, ¿en virtud de qué la sola repitencia le va a hacer aprender eso? Porque al repetir va a volver a las mismas dificultades, con el agravante del desarraigo social, de la vergüenza, del golpe a la autoestima, más los castigos de la familia. Si el colegio está dispuesto a ayudarlo a que subsane sus dificultades, ¿por qué tiene que esperar a que repita?, ¿por qué no lo hace durante el año escolar regular? La segunda razón nace de una pregunta simple: ¿por qué el alumno va a la escuela? El alumno va a la escuela porque la ley lo obliga, si no va teóricamente castigan a los padres. Pero ¿por qué lo obliga? Porque el mensaje es: «la escuela sabe qué hacer para que tú aprendas lo que necesitas para ser ciudadano». Pero si el alumno no aprende, culpan al alumno. Deberían culpar al profesor, al sistema, a los materiales, pero ¿por qué al alumno? ¿Por qué no jalan al profesor dado que no fue capaz como profesional de la educación de cumplir su rol y hacer que el alumno aprenda? Pero nada de eso ocurre. El culpable, el castigado, la víctima, es el alumno. Y si el tuvo dificultades de cualquier índole, a nadie le importa. Esa asimetría es anti-alumno. La única causa por la que entendería la necesidad de una repitencia es en aquellos casos de inmadurez neurológica o de alguna enfermedad que limite el desarrollo óptimo del alumno y, de común acuerdo con los padres y el equipo psicopedagógico, quienes en base a una certeza razonable, estiman que le va a ir mejor si repite. En mi vida profesional, de más de 30 años como director, deben haber repetido de año no más de cinco alumnos.
Hay una razón adicional para oponerme a la repitencia. Supongamos que un alumno tiene problemas para aprender matemáticas o arte o lo que fuera, y le dicen que si no aprueba tiene que repetir. Como señalé antes, sabemos que no hay ninguna garantía de que, si repite, ahora sí va a aprender. Pero vamos a suponer que el alumno no aprendió porque es displicente, o porque odia el curso o tiene mal vínculo con el profesor o lo que fuera y aun así pasa de año. Esto significa que cargará con ese vacío en los años siguientes hasta terminar el colegio. Si luego quiere ir a la universidad o a un instituto que demanda ese conocimiento, va a tener que subsanar ese vacío. Pero si no lo necesita porque no quiere estudiar nada que lo requiera, tendrá que afrontar la vida con lo que logró y lo que no logró acumular en el colegio, y fin de la historia. Pero el colegio no lo condena ni estigmatiza por las dificultades en una de las áreas curriculares.
En tanto no se construya una cultura distinta, la repitencia prevalecerá. Para cambiar eso el Minedu deberá asumir un liderazgo, plantear una agenda distinta, salir a los medios, escribir, publicar en congresos, en conferencias, para demostrar la inutilidad de la repitencia. Así se crean condiciones más próximas a una propuesta más sensata, que supere el actual estado de cosas en que, si jalas en comunicación y matemáticas, vas al aplazado y si no apruebas una de ellas, repites. Es de locos, pese a que nos dicen que existe un enfoque de educación integral en el que todas las áreas contribuyen por igual a la formación de las personas. Pongámonos al menos en una situación más intermedia, digamos, por ejemplo, si el alumno no aprueba la mitad de las áreas, solo entonces repite de año, así nos vamos acercando paulatinamente al concepto pleno. Pero no avanzamos si partimos del principio de como que la gente está muy acostumbrada a algo, mejor no tocarlo. Así nunca se va a producir ningún cambio. Si un alumno tiene un aplazado en matemática, que se quede con el aplazado, ¿cuál es el problema? El día que quiera subsanarlo, tendrá que rendir los exámenes correspondientes.
Aunque decir que un ciclo dura dos años también es arbitrario, lo entendería como una transacción. Así empezaríamos a estirar las cosas de manera que el número de repitentes sea cada vez menor, hasta que llegue el momento en que uno pueda decir la repitencia no va más. Se puede demostrar con datos fehacientes de que al alumno que repite le va peor que antes. Esto debería incluir también una redefinición de los criterios, no sólo matemática y comunicación sino también otras áreas, de modo que solo repite si el alumno sale desaprobado en varias áreas, solo entonces repite. Si de verdad creemos que todas las áreas contribuyen de la misma manera a la formación integral de los chicos, no debe haber distingo entre matemática y arte o educación física o ciencias naturales. Es una manera de transmitir el mensaje de que todas las áreas son importantes o que todas contribuyen por igual, cada una desde su arista y herramientas ¿Cuál es el mensaje que transmitimos cuando decimos que matemática es más importante que humanidades? Eso es inconsistente con la concepción de lo que es la educación integral y la formación ciudadana que, por lo que se ve en nuestra sociedad, denota más una carencia de concepciones humanistas que de dominio de matemáticas. Imagínate pedirle a un estudiante con dislexia o discalculia o problemas de coordinación gruesa que haga de cuenta que no tiene ninguna de esas condiciones y que se desempeñe igual que aquél que es muy solvente en comunicaciones, matemáticas o educación física. No soporta el menor argumento de zona de desarrollo próximo de cada uno. Esa es una idea fija que hay que desterrar. Hoy en día está demostrado que habilidades de imaginación espacial, inteligencia visual, diseño, habilidades manuales prácticas, son mucho más decisivas en la formación profesional que la matemática. Entonces, los cursos escolares deberían estar orientados al diseño y, sin embargo, nada de eso existe, el tema principal sigue siendo matemáticas y comprensión lectora. Respecto a todo lo demás, me he cansado de explicar hasta la saciedad que no se puede evaluar competencias como la comprensión lectora por ejemplo pidiendo a los niños lo que no se puede pedir a los adultos.
Si a mí me das 10 libros, de manera natural voy a escoger uno que me es afín, más interesante, y en ese texto me voy a compenetrar, voy a leerlo, a analizarlo, a entenderlo, pero si me das a leer otro que no me interesa, que no me dice nada, y me preguntas cuál es la idea principal o detalles de lo leído, pues no sabría contestar, porque ese texto no me interesa. Entonces, ¿tengo comprensión lectora o no? Dirían que no, pero porque me obligaron a leer un texto que no me interesa. La comprensión lectora voy a poder detectarla, primero, cuando leo algo que me interesa, que me habla a mi mente o mi corazón, y más todavía, cuando soy capaz de escribir algo que alude a lo que he leído.

domingo, 10 de noviembre de 2019

"Las escuelas continúan con prácticas ancestrales que preparan a los alumnos para un mundo que ya no existe"

El día sábado 9 de noviembre estudiantes del 8vo. Ciclo de la Universidad Nacional de  Educación "La Cantuta", me entrevistaron en mi casa en Chosica, donde Gloria, Luz y Margaret realizaban un trabajo de investigación donde coincidíamos en que ya no debemos esperar más para concretar los cambios tan imprescindibles y urgentes en la educación.
Y que la tecnología es como una puerta de entrada al aprendizaje infinito, a la necesidad de desarrollar nuevas habilidades para procesar cantidades abrumadoras de datos, el darles libertad y la consiguiente responsabilidad a los alumnos para gestionar su propio aprendizaje, generar capacidades y deseos de emprender, entre otros.
Estos puntos son parte de los principios de las nuevas propuestas metodológicas, dispuestos a cambiar prácticas actuales para un nuevo mundo.
Para conocer mmás mis ideas y nuevas estrategias metodológicas me entrevistaron 3 jóvenes estudiantes de educación.
- ¿Por qué la decisión de crear nuevas metodologías de enseñanza?
Es imprescindible desarrollar un modelo diferente, ante la necesidad de cambios fundamentales en las prácticas habituales que todavía se desarrollan en la mayoría de los colegios de nuestro pais. Las escuelas continúan con prácticas ancestrales que preparan muy bien a los alumnos para un mundo que ya no existe más, y no desarrollan capacidades fundamentales relacionadas con las herramientas y la motivación para aprender de por vida en un mundo en el que cualquier persona con un celular en el bolsillo puede acceder a la totalidad del conocimiento humano acumulado.
Es por ello que estoy desarrollando en la escuela donde trabajo prácticas pedagógicas diferentes, que priorizan y fomentan el pensamiento crítico, la cooperación, la creatividad, la expresión multimedial, las conexiones globales y la presencia en el mundo online, con una clara conciencia de desarrollar valores personales firmes y hábitos de salud en relación a su alimentación y actividad física que acompañen a nuestros alumnos durante toda su vida.
- ¿En qué escenario se encuentra Perú respecto a la educación? 
Nuestro amado país atraviesa desafíos singulares en relación a la educación. Perú cuenta con un extensísimo sistema de educación privada, alternativa buscado por muchas familias, y un desarrollo muy importante de un sistema de educación bilingüe, con el inglés como segunda lengua. A pesar de que hay muy buenas escuelas, siguen ofreciendo una educación sumamente tradicional, que prácticamente no ha cambiado en los últimos 50 años, en base a prácticas que eran adecuadas para el pasado, pero que no dan respuesta a los desafíos actuales y del futuro. Las familias que son conscientes de la necesidad de un modelo de escuela diferente a la que a estas concurrieron. Prácticamente no encuentran alternativas superadoras.
- ¿Qué caracteriza a lo que usted hace del sistema de educación tradicional?
El sistema de educación tradicional está basado en varios paradigmas que ya no son válidos, lo cual redunda en prácticas anacrónicas y que ya no tienen sentido. Se habla de aprender de los errores, pero con una cultura escolar excesivamente centrada en la calificación numérica y el promedio, en la que los alumnos vean el error como un fracaso. La vida es a libro abierto y la mayoría de las evaluaciones en el sistema tradicional son a libro cerrado, de prueba escrita contrarreloj de fin de Bimestre, sin que dicho proceso sirva para aprender, sino simplemente para juzgar a los alumnos.
A pesar de la aceptación desde ya hace mucho tiempo de la teoría de las "inteligencias múltiples", y un genuino deseo social por celebrar la diversidad, todos los alumnos deben rendir de la misma manera y son evaluados de igual forma en el sistema tradicional, el cual, asimismo, pone un foco casi único en la lectoescritura como medio de expresión, desdeñando otras formas de expresión relacionadas con el diseño de imagen y sonido. La tecnología en el sistema tradicional sólo sirve para digitalizar contenidos, cuando debiera ser un factor de disrupción positiva y de aumentar el interés de los alumnos en su propio proceso de aprendizaje.
- ¿Por qué es necesario cambiar la forma de educar? 
Llegamos a un punto tal, como se suele decir, en el que es más riesgoso permanecer como estamos que cambiar. El mundo global e interconectado propone un nuevo modelo del conocimiento abierto y dinámico, el cual hace que carezca de sentido que la mayoría de los docentes sigan dando clase y sean quienes transmitan el contenido.
Frente a la necesidad que plantea la vida real, y el mundo laboral en particular de actualización y aprendizaje permanente, ya que el conocimiento es dinámico, se debe renovar la forma de educar para hacer al alumno protagonista de su aprendizaje, de manera de adquirir la motivación y las habilidades para querer seguir aprendiendo toda su vida. El cambio es imprescindible, porque la mayor parte de los sistemas educativos de todo el mundo todavía se centran en contenidos memorísticos y hasta en habilidades que ya carecen de sentido, como refinar y perfeccionar la caligrafía en niños de escuelas primarias.
- Las nuevas prácticas pedagógicas que usted realiza se centra en el alumno, pero ¿cómo es el proceso de adaptación a este nuevo sistema de educación? 
El proceso de adaptación requiere generar una nueva cultura en la escuela, ya que es fundamental que tanto docentes como familias puedan acompañar un cambio que implica también que la escuela debe hacerse responsable de desarrollar en sus alumnos capacidades críticas, la creatividad, y ser emprendedores en relación a su propio aprendizaje. Para ello, resulta indispensable comunicar qué es lo verdaderamente importante en educación, la actitud frente al aprendizaje, las habilidades, motivación y herramientas por sobre los contenidos.
- ¿Cuál es el rol de los docentes y cuál ha sido su evolución?
El rol de los docentes/profesores cambia profundamente, ya que pasan de ser quienes transmiten el conocimiento, que de por sí es infinitamente accesible y dinámico, a quienes transmiten la pasión por el conocimiento, lo que sólo puede hacerse a través del vínculo personal.
Esta diferencia parece menor, pero es sumamente importante, ya que invita a todos quienes somos educadores a repensar nuestra vocación por aprender, no siendo más indispensables para que los alumnos accedan a contenidos, con un rol resignificado de inspirar a los alumnos a querer aprender. Esto implica gestionar proyectos, ser facilitadores, llevar a los alumnos las puertas del aprendizaje y, en general, dar testimonio de nuestra propia pasión por aprender.
Partiendo de paradigmas sociales como aprender de los errores y de prácticas cuyo fin es el sano desarrollo de niños y adolescentes, la evaluación que propongo tiene como objetivo poder favorecer el aprendizaje de nuestros alumnos, a diferencia de lo que todavía sucede en muchas escuelas en las que lo más importante es la calificación numérica, solamente como un juicio al desempeño del alumno.
Mi forma de evaluar es que contempla múltiples oportunidades como para aprender de los errores, es holística y multimodal, a fin de que todos los alumnos puedan demostrar lo que aprenden independientemente de si presentan alguna dificultad. Por ejemplo, en la lectoescritura, priorizando el proceso y la actitud de aprendizaje por sobre los resultados. Se realiza mediante rúbricas, que en muchos casos son construidas por alumnos y docentes de manera de generar un proceso meta cognitivo de reflexión sobre el propio aprendizaje, que servirá para continuar aprendiendo toda la vida.
- ¿Cuando los alumnos finalicen su año escolar 2019, para qué estarán preparados?
Nuestros alumnos adquirirán herramientas de pensamiento crítico, creatividad, capacidad de emprender, de asumir responsabilidades, tomar decisiones y, en definitiva, gestionar su propio aprendizaje, todo lo cual los hará estar en las mejores condiciones posibles para enfrentar un mundo dinámico, cambiante, y responder a los desafíos de un futuro que todavía es incierto. Habrán recorrido una diversidad de experiencias que les permitirán conocer qué es aquello que los apasiona, y habrán tenido numerosos ejemplos inspiradores que los alimentarán a buscar su propio camino y a poder aprovechar las oportunidades casi infinitas del mundo globalizado.
- ¿Cómo se trabaja con la familia y la comunidad?
Somos un colegio de puertas abiertas y de permanente contacto con la comunidad. Creo, hoy más que nunca, en el principio que expresa el proverbio africano "se necesita una aldea entera para educar a un niño". Es muy importante trabajar con las familias para que puedan decodificar cómo son los nuevos aprendizajes y, sobre todo, para redefinir las expectativas de éxito de la escuela, entendiendo verdaderamente por dónde pasa una educación de calidad, que no es ni más ni menos que cumplir con acompañar a cada alumna y alumno a desarrollar al máximo su potencial de aprendizaje personal.
Tengo charlas abiertas con los padres de familia en grupos de wassat, estamos en permanente en contacto a través de las redes sociales, comunicando los proyectos educativos que se llevan a cabo.
- ¿Qué le gustaría dejar en los niños y niñas? ¿Cómo deberían recordar este proceso de crecimiento educativo?
Quisiérs que egresen del colegio con confianza en sí mismos para poder hacer frente a cualquier cambio, pasión por aprender, y herramientas para poder hacerlo toda su vida. Me gustaría que lo recuerden como un período de sus vidas que los ayudó a descubrirse, a explorar aquello que los apasiona; sobre todo que sientan que fue una etapa que los potenció, los despertó y los ayudó a crecer como personas.
- ¿Existe algo similar en otras escuelas a lo que usted viene realizando?
Si hay, pero son pocos los colegios que tienen prácticas sumamente innovadoras y efectivas. Una de ellas es el colegio Aleph, en Chorrillos, una escuela sumamente innovadora que trabaja muy fuertemente el aprendizaje basado en proyectos; el Winneka y el San Francisco de Asis en Chaclacayo, El Santa Rita y el Santa Rosa en Chosica; y que desde hace muchos años trabajan un modelo de colegios sin horarios ni materias, siguiendo una educación personalizada para cada alumno.

miércoles, 31 de julio de 2019

“El futuro de la educación es colaborativo”

Este fin de semana entreviste a la directora Lic. Leonor Mendez Berrospi  de la IEP “Winnetka " del distrito de Chaclacayo, ella acaba de publicar su libro “Primera Clase”, en el que aporta las bases para construir una escuela de calidad en el siglo XXI. Primero tomamos un café antes de empezar la entrevista y hable con ella sobre el futuro de la educación de nuestro amado Perú.
Prof. Yuri: ¿Cuáles son los requisitos que debe tener la escuela de calidad del siglo XXI?
Lic. Leonor: Los centros educativos peruanos necesitan preparar a los estudiantes para cambios muy rápidos, para empleos que en la actualidad no han sido creados, para que aborden desafíos sociales que todavía no podemos imaginar y para que utilicen tecnología aún no inventada. De igual modo, deben potenciar el desarrollo de habilidades para un mundo interconectado en el que los alumnos comprendan el respeto por los demás y tomen medidas responsables para lograr la sostenibilidad y el bienestar colectivo.
Prof. Yuri: ¿Cuál es el reto actual de la educación en nuestro pais?
Lic. Leonor: Cuando la educación consiste en impartir conocimientos prefabricados, nuestros estudiantes y docentes tienden a tener una baja calidad. Y cuando ésta es baja, el Gobierno tienden a decirles exactamente qué hacer y cómo quieren que se haga, utilizando una organización industrial del trabajo para obtener los resultados que desean. Hoy día, el reto es hacer de la enseñanza una profesión de trabajadores con conocimientos avanzados y que trabajan con un alto nivel de autonomía profesional, dentro de una cultura de colaboración. «El reto es hacer de la enseñanza una profesión de trabajadores con conocimientos avanzados»
Prof. Yuri: Japón, Corea del Sur, China… aparecen en los primeros puestos de PISA, sin embargo son sistemas algo tradicionales en algunos aspectos. ¿No es contradictorio que sean considerados sistemas educativos de éxito?
Lic. Leonor: No debemos engañarnos con estereotipos del pasado. Países como Japón o Singapur han trabajado duro para transformar sus sistemas educativos y, habitualmente, dedican más espacio a la creatividad que otros de Europa o América del Norte. De hecho, Singapur fue el primer país con el que me encontré que sitúa los valores explícitamente en el centro de su marco curricular. Hace hincapié en el respeto, la responsabilidad, la resistencia, la integridad, la atención y la armonía en la escuela. Son valores destinados a dar forma al carácter de los estudiantes, como la conciencia social y de sí mismos, la gestión de las relaciones, la autogestión y la toma de decisiones responsables. De hecho, su currículo se refiere a estas cualidades como ‘valores en acción’. En su conjunto, el marco curricular de Singapur está diseñado para desarrollar a una persona segura de sí misma, a un estudiante autodirigido, a un ciudadano preocupado y a un contribuyente activo. Sus escuelas utilizan el currículo para diseñar programas curriculares y extracurriculares que ayudarán a los estudiantes a desarrollar las competencias necesarias. Además, se espera que cada uno de ellos participe en programas de ‘valores en acción’ que ayuden a construir un sentido de responsabilidad social. Sin duda, gran parte de esto sigue siendo una aspiración que, en el mejor de los casos, sólo se refleja parcialmente en la forma en que el alumnado aprende y los profesores enseñan en este país, pero es el punto de partida esencial para el cambio.
Prof. Yuri: PISA nació con el objetivo de aplicar el rigor de la investigación científica a la política educativa, ¿debería evolucionar hacia…?
Lic. Leonor: Hacia la evaluación de los conocimientos, las aptitudes, las actitudes y los valores que son más importantes en el siglo XXI. Pero no debemos subestimar sus funciones. Por poner un ejemplo, la razón por la que a los estudiantes españoles no les va muy bien en esta prueba no es que no sepan lo suficiente, sino que lo hacen muy bien en tareas que requieren de la reproducción de contenidos temáticos, pero no lo hacen tanto en actividades que precisan que extrapolen lo que conocen y apliquen sus conocimientos de forma creativa en nuevas.

lunes, 8 de julio de 2019

La Educación Infantil segun Frobel

Friedrich Froebel fue un pedagogo alemán el cual es mundialmente conocido por la creación de la educación preescolar y del concepto de jardín de infancia. Tuvo una gran repercusión de Pestalozzi ya que trabajó con él y gracias a ese trabajo descubrió que lo que verdaderamente le apasionaba era la educación.
Froebel fue uno de los primeros educadores en hacer especial hincapié en la importancia que tienen los juegos, juguetes y las actividades lúcidas en general para aprender el significado de la familia en las relaciones humanas.
Para Friedrich Froebel la educación comienza en la niñez, y de ahí la importancia del juego ya que gracias a ello el niño es capaz de introducirse en el mundo de la cultura, de la sociedad, la creatividad y el servicio a los demás, por lo que la educación en la etapa de infantil debe darse en un ambiente de amor y libertad.
Y esta fue la idea que inspiró a Friedrich Froebel a fundar los jardines de infancia (Kindergarten) con la idea principal dehacer de dicha escuela una extensión del hogarya que es de vital importancia que la educación del niño esté siempre presente la figura de la familia. Los padres son la influencia más constante que tienen los niños ya que desde las primeras experiencias que tienen los niños ocurren dentro de la unidad familiar.
El papel del docente para Friedrich Froebel es el de un guía experimentado y a la vez el de un amigo, siendo así no sólo un guía en el proceso de la educación sino dejando libertad al niño para actuar aún cuando la actividad a realizar es algo propuesto. Pero además, el docente debe ser consciente de que cada niño se desarrolla de una manera  otra, por lo que debe adaptarse para así ser capaz de llevar a cabo si tarea con éxito.
Así, para Friedrich Froebel la educación debe basarse en la evolución natural de las actividades del niño por medio del juego y de actividades espontaneas, afianzando los conocimientos y madurándolo antes de comenzar con nuevas materiales, por lo que los planes de estudio deben basarse en las actividades e intereses de cada etapa de vida del niño.
Por lo tanto y haciendo un resumen, se puede considerar que los jardines de infancia propuestos por Friedrich Froebel pudiera jugar a su aire y sin presiones, siendo el docente un acompañante más que alguien que le diera ordenes y que dicho centro fuera un nexo de unión entre la escuela y la familia para así conseguir una educación integral en el alumnado.

jueves, 27 de junio de 2019

Un ejemplo a seguir

Pedro tiene 28 años de edad y es un profesor que donó el 80 % de su sueldo por 4 meses a la IE donde el trabaja y gana luego un premio del mejor “Profesor” de la Ugel 15. Casi la totalidad de los alumnos del profesor de ciencias vive en la pobreza. El profesor Pedro superó a otros representantes del distrito Santa Eulalia y Chosica. El docente, ahora el “mejor maestro de la Ugel 15”, es miembro de la orden religiosa franciscana. El sábado 22 de junio me reuní con mi colega Pedro y otros colegas que participaron en este concurso en el restaurante  “Palitos y tenedores" en Chosica. Pedro me contó  que maneja una aula compuesta en su mayoría por niños pobres y huérfanos en la zona de Ricardo Palma. Sensibilizado por la precaria condición de sus alumnos, el profesor de ciencias dona el 80 % de su sueldo. El licenciado Pedro da clases en el colegio de secundaria  “Jesus Redentor", ubicado en una zona muy pobre del distrito  de Ricardo Palma. La comunidad  donde se encuentra ubicado el centro educativo enfrenta mucha pobreza, la delincuencia y muchos de los estudiantes han perdido al menos a uno de sus padres. El aporte del profesor sirve para brindarle nuevas oportunidades a sus alumnos como por ejemplo ampliar el club de ciencias y mejorar la calidad de educación de los menores a fin de que puedan calificar para competencias a nivel nacional. Asimismo el año pasado su escuela logró el primer puesto en la Feria de Ciencias organizado por la Ugel 15 con un dispositivo inventado por los estudiantes del profesor Pedro que permitía que personas  ciegas pudieran trasladarse sin ningún problema utilizando el Sistema Arduino. Junto a mi colega Pedro otros docentes de la zona, dos maestros uno de Santa Eulalia y otro de Chosica competían por el reconocimiento del mejor profesional en Educación. Entre ellos, estaba Martín y Mónica.
El Lic. Martín Rojas Quispe fue considerado entre los mejores participantes por crear una Emisora radial que disminuyó la deserción escolar. La emisora radial funciona durante los dos turnos que tiene el colegio “José Olaya" de Santa Eulalia. Este proyecto educativo motiva a los estudiantes a involucrarse e identificarse con su centro educativo. Docentes de otros colegios de la zona se acercaron a Martin para replicar el  interesante proyecto educativo. Por su parte, la representante de Chosica la Lic. Monica Pariona Huanuco que labora en la IE. “Pablo Patron", desarrolló el programa “Robótica con chatarra”, a fin de llevar la tecnología a las aulas. Sin embargo, el ganador del mejor Profesor de la Ugel 15, fue Pedro quien recibió el premio de s/ 3,000 mil nuevos soles, con el cual piensa en seguir invirtiendo en su Sala de Ciencias.

miércoles, 20 de febrero de 2019

El cine en la escuela

Con las revoluciones tecnológicas del siglo XX y la consolidación de la sociedad de la información, las rutinas escolares separatistas de lo audiovisual se vieron afectadas. Digamos, que la escuela, por supuesto con dificultades a bordo, empezó a recibir el lenguaje computacional y a modificar sus prácticas pedagógicas y formativas invocando los sistemas informáticos y el internet.
El posicionamiento que el séptimo arte ha logrado en las escuelas le ha significado un braceo a contracorriente. Su relación con la pedagogía resulta propia de amores y odios. En un principio, el cinematógrafo fue aplaudido por su capacidad didáctica. Al punto que en Latinoamérica, en 1897 el Doctor Alejandro Posadas, docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, con astucia pionera enseñó a sus alumnos a través de las imágenes de dos operaciones que filmó para reproducirlas como método instructivo. Ya para mediados de los treinta, la proscripción del cine en el aula fue sentenciada por los dirigentes del mundo escolar. El temor a lo desconocido se impuso y algunas teorizaciones que hoy por hoy todavía tienen cabida señalaron que el cine tenía la capacidad de provocar desórdenes mentales y propiciar amoralidad. Recientemente, de veinte años para acá, esa tendencia empezó a modificarse. La masificación de la televisión y de sus imágenes al alcance de los niños en la ausencia de sus padres, obligó a la escuela a repensar las virtudes del cine y a integrar sus iconografías para tener la posibilidad de tutelarlas y guiarlas.
Y en esas estamos. Se puede decir que son más los avances teóricos y las banderas verdes que se agitan desde la academia que el matrimonio consumado del cine y la escuela. Hace pocos dias encueste a un pequeño grupo de maestros en Chaclacayo y Chosica; y descubrí que solamente el 1% del profesorado acudía a las películas como insumo pedagógico. Entonces me hice una pregunta ¿La escuela se habrá aventurado a hacer del cine una fuente de saber?
La escuela tiene el deber de brindar oportunidades, de enseñar a pensar y el cine es una herramienta perfecta para señalar un horizonte mejor.
Pero el mundo de la imagen puede ser perjudicial para los niños si los adultos no les enseñamos a adoptar una actitud crítica ante lo que ven y a aprender  de la secuencia de imágenes que están contemplando.
No podemos olvidar que el niño de hoy adquiere muchos conocimientos de forma indirecta, mediatizados por los medios de comunicación de masas. A través de la imagen y del sonido, nuestros alumnos reciben una magnitud de información que era impensable cuando la transmisión se hacía, casi exclusivamente, a través de los libros.
Por lo expuesto anteriormente, reconociendo que el mundo de la imagen ocupa un lugar cada vez más importante en nuestra sociedad, decidí escribir este artículo y reconocer la importancia de lo audiovisual como medio de expresión complejo y original.
Creemos que el cine puede desarrollar en los niños unas capacidades mentales diferentes a las desarrolladas con la lectura y la escritura. Es indiscutible que determinados tipos de información se transmiten mejor por la imagen en movimiento.
Hoy en día, se asiste a las salas de cine de manera esporádica para ver la película de moda, para disfrutar de la compañía de nuestros círculos de amistades, o simplemente para desconectar y dejar la mente en blanco. En pocas ocasiones nos damos cuenta de lo que el cine puede aportar, tanto a jóvenes como a adultos, en materia de educación y todas sus variantes.
Una ventana hacia otros mundos y culturas, formas de ver una realidad inconcebible, la interiorización de percepciones que pueden conformar nuestra actitud, eso es el cine. Ejemplo de ello son películas como Blade Runner, que nos traslada a la visión del año 2019 que se tenía en 1982, un retrato perfecto de la deshumanización del hombre y la humanización de las máquinas, tal y como ocurre hoy en día. Otras películas, como Apocalypto, nos sacan de la butaca para llevarnos miles de años atrás y conocer las costumbres, creencias y modo de vida de civilizaciones extintas. Producciones de animación como UP, con un mensaje de refuerzo positivo que puede ser diferente dependiendo de la edad del público.
Hay que apreciar lo que el cine nos puede ofrecer, no solo la historia que nos cuenten, sino detalles subliminales como la banda sonora o la fotografía que son parte esencial de un todo. Como dijo Ingmar Bergman: “Ningún arte traspasa nuestra consciencia de la misma forma que lo hace el cine, tocando directamente nuestras emociones, profundizando en los oscuros habitáculos de nuestras almas”.
Hay que subrayar la importancia de esta herramienta para la comunidad docente, fomentar su uso como un recurso eficaz en determinados campos por los beneficios que puede suponer a los más pequeños.
Desde aquí animo a todos los lectores a que aprendan a educar con el cine, a que aprecien los detalles más nimios de la mirada de otra persona y que se dejen llevar por mundos imposibles.



jueves, 14 de febrero de 2019

¿Cuál es el colegio apropiado para mi hijo?

Hoy es un día especial para mi, ya que hoy estoy publicando mi artículo número 200.
Siempre en verano que no hay clases me dedico a matricular en la IEP donde laboro y siempre recomiendo a los padres de familia que pueden visitar varios colegios y luego ordenar sus preferencias. Y siempre me pregunto en qué se pueden fijasr los PPFF cuando buscan un colegio para matricular a sus gijos. Este tipo de reflexion son importantes para que los padres clarifiquen sus criterios antes elegir un colegio para sus hijos en la medida que no les baste como criterio escoger porque "me han dicho que es bueno".
Hay padres que apelan a criterios tradicionales como escoger el colegio en el que ellos estudiaron, el porcentaje de alumnos que ingresan a la universidad o los resultados comparativos que se obtienen en algunos rankings de colegios. En otros casos se fijan en los costos, el mix social, la cercanía al hogar o el colegio al que van los hijos de sus amigas.
Sin embargo, quizá convendría empezar a buscar otro tipo de indicadores más cercanos a la experiencia personal, afectiva y social que tendrán los alumnos de estos colegios.
Por ejemplo, conversar con padres de alumnos de Inicial, Primaria y Secundaria del colegio que les interesa para ver qué piensan, u observar a los niños a la salida del colegio para ver si irrumpen en la calle, se ven tensos, desanimados y agresivos, o en cambio se les ve alegres, tranquilos, conversando con calma. Otra opción podría ser visitar los baños de profesores y alumnos, para ver cuán respetuoso y considerado es el colegio con la intimidad y las necesidades de higiene de los alumnos y profesores. Podrían observar una hora de recreo:  si los niños juegan y se comunican cordialmente entre sí, si hay presencia de profesores conversando con alumnos y observando lo que pasa, si hay exclusión de algunos alumnos, ver cómo tratan los mayores a los menores, etc.  Cada uno de estos ejemplos permite hacer inferencias sobre los valores y el clima institucional. Y como estos hay muchos otros criterios: dónde está ubicada las oficina del director y cuan accesible es, qué innovaciones hace el colegio, cuál es su presentación estética, cómo se involucra a los padres, que tipo de capacitación hacen los profesores, etc.
Lo importante es entender que nadie puede sentir por uno qué es lo mejor para sus hijos y en ese sentido la elección del colegio es muy personal para cada familia que se esmera por buscar el mejor colegio para sus hijos.
Una vez clarificado eso, empieza el proceso de selección de opciones y elección.
1. Colegio solo para varones/mujeres ó coeducación.
Los partidarios de la coeducación enfatizan que “así es el mundo” (sociedades mixtas de hombres y mujeres) y deben aprender a convivir dentro de él. Los partidarios de tener separados a los hombres de las mujeres  consideran que eso permite un mejor tratamiento de los temas particulares de su propio género, una mayor coincidencia en las etapas de desarrollo sexual e intelectual y menores  tensiones en las relaciones entre hombres y mujeres (lo que algunos  religiosos llamarían  “menos tentaciones”).
2. Colegios de habla extranjera.
Proponen que así preparan mejor para el mundo globalizado y garantizan la solvencia en el idioma de enseñanza. Suelen ubicase en el nivel socioeconómico  medio-alto, por los costos adicionales del personal que domina el idioma extranjero. En la vereda contraria están quienes sostienen que esos colegios producen un débil arraigamiento en la identidad peruana, pobre redacción y comprensión del castellano y dificultades adicionales de aprendizaje al tener que aprender diversas asignaturas en idioma extranjero.
3. La capacidad económica de la familia. Colegio al alcance del bolsillo, siendo conscientes que los costos educativos son crecientes en el tiempo y se multiplican en función del número de hijos.
4. Las prioridades y estilos básicos del centro educativo.
¿Forman buenas personas o buenos postulantes universitarios? ¿Se enfatiza el desarrollo de la personalidad, la mente y los valores de modo integral, o fundamentalmente interesa el cultivo del intelecto y el logro de altos estándares académicos?
5. Calidad de los canales de comunicación entre profesores y alumnos o padres.
¿Hay comunicación o conflicto? ¿Cómo reacciona el colegio cuando un padre se queja de algún problema; toma represalias o es acogedor y procura encararlos? A través del estilo de comunicación, los padres perciben cuánto el colegio conoce y se preocupa por sus hijos, y cuánto les importa lo que pasa con ellos.
6. El clima institucional. ¿Se respira cordialidad, tranquilidad, confianza, o más bien rivalidad, competencia, tensión, desacato?
7. Estilo disciplinario.
¿Es una disciplina represiva y dogmática, o es una disciplina firme pero comprensiva, que reconoce que la violación de las normas no es necesariamente una falta de respeto a la autoridad, sino una sana confrontación de un niño con los límites, para poder incorporarlos paulatinamente a su autodisciplina?
8. Selectividad de alumnos.
¿Es un colegio selectivo que en nombre de la exigencia no admite  o provoca el retiro de alumnos que no califican con los estándares planteados al conjunto (o los derivan a clases  extras y terapias)?. Los padres deben preguntarse ¿cómo puedo saber al  inscribir a los 3 años de edad a mi hijo, si en algún momento requerirá ayuda del colegio en temas académicos, sociales o emocionales? En caso de necesitarla ¿este colegio me los brindará o tendré que cambiar de colegio?.    9. Capacidad de proyectarse al futuro: ¿Incorpora la modernidad al quehacer educativo? Un colegio que no cambia y que tampoco innova ni crea, se estanca y envejece. Además no tendrá la capacidad de transmitir a los alumnos la exigencia de revisar permanentemente todo lo que se hace para actualizarse y mejorar.
10. Actualización de docentes.
¿Existe una rutinaria actualización y rotación razonable de profesores? Esto se refleja en la asistencia frecuente de los profesores a cursos de actualización, viajes de capacitación, visita de expertos, etc.
11. La dimensión psicológica.
¿Se preocupa el colegio por la estabilidad emocional de los alumnos, su equilibrio psicológico, su capacidad de tolerar frustraciones, que posean una autoestima fuerte, que tengan confianza en sí mismos, capacidad de socializar fluidamente y enfrentar con seguridad lo desconocido? ¿O es un colegio que deja todo eso a cargo de los padres y terapeutas privados?
12. Los valores y la dimensión espiritual.¿Hacen en el colegio el esfuerzo por enseñarle a los alumnos a rendir cuentas a sus conciencias (o a Dios), de tal manera que los impulse a tener actitudes éticas en sus vidas? ¿Es el colegio capaz de entender que cada persona tiene una misión en la vida que va más allá de su existencia física, y ayuda a los alumnos a encontrarla y a bregar por sus ideales y convicciones?
13. La comunidad de padres.
¿Cómo es la intervención de los padres en el colegio?  ¿Son presencias puntuales o están presentes a lo largo del año como parte activa y colaborativa de la comunidad educativa? ¿Se acerca o aleja a los padres?
Una buena manera de hacerlo es pasearse un tiempo por el colegio, entrar a clases para ver si es un lugar de disfrute para los niños, si trabajan juntos y si  hay una relación cálida e interactiva con sus profesores.
Los padres podrían hacerse algunas preguntas en relación a esa visita:  ¿Soy bienvenido para entrar al colegio y tomarme un tiempo para observar cómo interactúan los alumnos y si alumnos y profesores te toman en cuenta para saludarte y hacerte sentir cómodo?;  ¿Cómo es la organización de la clase?; ¿Se desarrolla centrada en el profesor o en el alumno?;  ¿Los profesores escuchan a los alumnos, interactúan y conversan con ellos dentro y fuera de clase?
Finalmente es fundamental entender que la elección de un colegio debe corresponder a una decisión de la pareja de padres.
¡Buena suerte en la elección!